12 de febrero de 2015

DES-ENCUENTROS ENTRE COMUNICACIÓN, DESARROLLO Y SOCIEDAD

INTRODUCCIÓN:
Cerca de cuatro siglos antes de Cristo, Aristóteles había advertido la naturaleza política del ser humano. El zoon politikon[1] se manifiesta en la vida social y en los espacios culturales que los seres humanos vamos construyendo en comunidad, en la interacción tanto interpersonal como la mediada por las nuevas tecnologías. Necesitamos del entorno y de los demás para sobrevivir. ¿Y qué hace posible esta convivencia sino la comunicación que nos permite ponernos en común? ¿Y qué hace posible o imposible la comunicación?[2]
Estas preguntas nos invitan a la reflexión y al análisis de nuestro territorio académico, la comunicación. No se pretende ensayar respuestas acabadas, sino por el contrario, develar la complejidad que ellas encierran y anclar – tal vez – en interrogantes más específicas que permitan reconocer aspectos presentes en la trama de nuestra convivencia pero que no han sido suficientemente atendidos.
La primera pregunta guiará el desarrollo del presente ensayo; la segunda es una pregunta ontológica, de implicancias teóricas rigurosas, que no pueden ser resueltas en un trabajo puntual como el presente; sin embargo, se la refiere para considerar situaciones y contextos  de desencuentro que entorpecen la comunicación en la vida en comunidad.
Con estas premisas se analizarán los encuentros y desencuentros entre comunicación, ciudadanía y sociedad. Esto es, observar la dimensión política del ser humano, expresada en la convivencia con su entorno y en las decisiones que va tomando, a partir de la comunicación (encuentro) o incomunicación (desencuentro) que se presenten; analizados en un contexto local-regional.

I.       Desencuentros internos en la comunicación
El encuentro entre la ciencia y la comunicación se ha dado tardíamente. “La mayoría de autores señalan que los primeros estudios de comunicación se desarrollaron en las tres primeras décadas del siglo XX, aunque tuvieron antecedentes en el siglo anterior, siendo los planteamientos filosóficos y sociológicos referentes a la sociedad de masas, los primeros esfuerzos investigativos” (Lozano; 2007: 20).
Hace menos de un siglo que la psicología conductista se interesó en estudiar de qué manera los medios masivos servían como estímulos y producirían respuestas en una masa de receptores.[3] Tiempos en los que la sociología crítica y la filosofía europea interpretaban el papel de las industrias culturales, especialmente de los medios masivos de información, como formadores de pseudocultura afín a la sociedad de consumo capitalista.[4]
En la década de los 40 del siglo que nos antecede, los estudios de la sociología funcionalista ponen en entredicho la omnipotencia de los medios y destacan la influencia personal en el impacto de las audiencias.[5]
Posteriormente se pone sobre el tapete de la comunicación masiva, el papel activo de las audiencias y su capacidad de usar a los medios según su conveniencia.[6]
En estudios más recientes, en el último tercio del siglo XX, aparecen los estudios culturales que nos ofrecen otra perspectiva en la comprensión de la comunicación, considerando las condiciones y características de cada cultura en la recepción que se hacen de los mensajes masivos.[7]
En Latinoamérica ha ido madurando el campo académico de la comunicación y sus producciones científicas gracias a los aportes de la llamada Escuela Latinoamericana de la comunicación[8] (Marques de Melo, 2009); caracterizándose por sus estudios de fuerte implicancia cultural en el que se toma en cuenta como elementos activos de la comunicación que llevan a descentrar los estudios de los medios a las mediaciones socio-culturales.
Quedan pendientes de la referencia otras aproximaciones importantes al estudio de la comunicación, tales como los enfoques semióticos, cibernéticos, económicos, entre otros.
De lo mencionado anteriormente podemos señalar que el desarrollo del estudio científico de la comunicación masiva ha ido madurando a partir del aporte teórico de distintas disciplinas. Sin embargo, se observa que la comunicación no se reduce al campo de las mediaciones tecnológicas sino la reconocemos viva y reproduciendo la vida en comunidad.
Aquí podemos identificar un primer desencuentro interno de la comunicación como perspectiva científica. Serrano, M. (2005) considera que el enfoque ateórico de la enseñanza de la comunicación empobrece la formación universitaria y degrada el quehacer de los comunicadores a la reproducción de técnicas sin comprensión de las implicancias de la comunicación en la vida social.
Las demandas laborales crecientes en nuestra sociedad, sumadas a la mercantilización de los servicios educativos y a la preponderancia de la moral del éxito profesional como símil de beneficio lucrativo, promueven que las propuestas de carreras universitarias (dentro de ellas la comunicación) se orienten a formativas pragmáticas, funcionales al status quo sin capacidad de interrogar el sistema social y sus exclusiones, menos de generar alternativas de cambios desde los distintos campos de la ciencia. Constatándose la distancia de la Universidad peruana para adentrarse y responder a las necesidades sociales.
Alfaro advierte que esto:
trae como consecuencia, el entendimiento generalizado y sesgado de la comunicación desde una perspectiva operaria e instrumental, con comunicadores/as que no se sienten interpelados/as como profesionales para enunciar o identificar problemas sociales, generar análisis y discusión sobre los mismos, comprender los procesos histórico-sociales que atraviesan nuestra sociedad, generar debate sobre los enfoques y propuestas de desarrollo, respondiendo a las demandas de discusión que de allí surgen (Alfaro, 2006: 39).
De este primer desencuentro señalado, se deriva otro: el de la comunicación con la investigación científica. El comportamiento de la investigación en comunicación es limitado, reduciéndose a trabajos universitarios encasillados en el paradigma positivista[9] que las mismas universidades promueven, reduciendo opciones de investigaciones cualitativas o de enfoque mixto que exploren, interpreten y ahonden en la comprensión de fenómenos comunicativos más allá de sus mediciones cuantitativas y que permitan formular nuevas rutas de indagación.
Este escenario nos indica que no existe, aún, una articulación visible o efectiva entre el compromiso de ciencia universitario y el ámbito de la acción social pública o privada. Pudiendo ser estos espacios potenciales para la prestación investigativa y de aplicaciones profesionales, en ámbitos de mucho valor como las intersecciones de la comunicación con el desarrollo y el cambio social. Este desencuentro entre la comunicación, como propuesta académica y la sociedad será revisado en el siguiente punto.
II.      Desencuentros comunicativos en un contexto de exclusión e inclusión
Tomando la reflexión de Amartya Sem[10] sobre exclusión, habremos de interrogarnos respecto a las situaciones de exclusión que se dan en nuestro ámbito local y regional; distinguiendo las situaciones de inclusión desigual.
Sem considera la exclusión como una forma de privación, por ejemplo la violación del derecho al trabajo implicará una violación de derecho a través de la exclusión. Sin embargo; distingue el concepto de inclusión desigual. No tener acceso al trabajo es estar excluido, mientras que trabajar en condiciones precarias es un ejemplo de inclusión desigual, ya que aún incluido recibe menos de lo que le corresponde. (Sem, 1993)
La recomendación de Sem (1993: 30) de “tener presentes las dos modalidades de desigualdad y trato desfavorable y carente de equidad – tanto en la exclusión como en la inclusión – y de no confundir la una con la otra”, nos demanda a los comunicadores capacidades para analizar la realidad social, especialmente aquellos subsistemas de exclusión, pero sobre todo capacidades para realizar propuestas de transformación.
Alfaro considera a la comunicación válida por sí misma, útil y central en los procesos de desarrollo alejándose de la concepción simple que la reconoce sólo como un complemento de los programas de desarrollo. Ella sostiene que la comunicación no sólo aporta metodológicamente al desarrollo, sino que es también, un fin de éste, vista la comunicación “como objeto mismo de transformación de la sociedad y de los sujetos que la componen” (Alfaro, 1993: 11).
Compartiendo las nociones de Alfaro, es que se vincula a la comunicación como alternativa de acción en el propósito de reducir brechas o silencios en el discurso del Estado que no responden a necesidades ciudadanas de alta urgencia, como el de comprender oportunamente y con claridad la naturaleza de las políticas sectoriales. La comunicación entendida como relación (Alfaro, 1993) debe procurar el levantamiento de la opinión ciudadana y el encuentro con las instancias públicas.
“El concepto de encuentro, entendido como el ámbito en el que fluyen las apelaciones y respuestas, puede convertirse en el referente paradigmático de toda pedagogía bien centrada. De ese modo, educarse en el lenguaje auténtico[11] haría posible alcanzar la soberanía del sujeto y contribuiría a la construcción intercultural de la convivencia y el conocimiento”. (Godenzzi, 2005: 205).
Se entiende entonces que las condiciones de calidez producidas por este acercamiento expresa la posibilidad de socialización del Estado frente a los vacíos o ausencias que afligen a la relación ciudadanía-Estado.
Así como Alfaro (1993) trae como referencia el concepto de “El retorno al sujeto” de los Mattelart, en referencia a las nuevas concepciones teóricas de la comunicación y el desarrollo, que sustantivizan al sujeto como agente de la historia; también las prácticas de la comunicación deben alentarse considerando otras nociones válidas como las de Sem que no reduce el desarrollo a las condiciones económico-materiales, sino lo equipara con la práctica de libertades.
Una en especial es preciso resaltar, la libertad de agencia, cuyo propósito es construir un sujeto agente, capaz de realizar las acciones que decide llevar a cabo. (Cortina, 2009).
Este enfoque de desarrollo de Sem trasciende el enfoque de necesidades y propone uno basado en las capacidades del ser humano, en su libertad de hacer y ser. Esta propuesta de desarrollo, que reafirma a la humanidad como centro, requiere una concepción y práctica comunicativa que identifique situaciones de exclusión, supere distancias, consolide presencias y establezca encuentros a partir del interés común.
En su texto Primero la gente, Sem invoca una frase de Millian, para referir que la democracia debe incluir un “gobierno por debate”. Asimismo, citando a Rawls sostiene que los acuerdos a los que se lleve en democracia deben ser tomados por “agentes razonables”. Dice Sem (1993: 45):
Para lograr esa característica de lo razonable es necesaria la voluntad política de individuos dispuestos a superar los límites de sus propios intereses específicos. Pero plantea igualmente exigencias sociales para ayudar a un discernimiento justo, que incorpore el acceso a la información pertinente, la oportunidad de escuchar diversos puntos de vista, y la posibilidad de estar expuesto a discusiones y debates públicos y abiertos.[12]
Se distingue la inspiración del universo individual que va al encuentro de las complejidades sociales alimentado por valores de solidaridad y justicia, con necesidad de información oportuna y útil, y con amplitud para escuchar la voz de las diversidades en el juicio público abierto. Esta propuesta de Sem dimensiona lo comunicativo como elemento central y articulador para lograr una política distinta, una que responda –desde lo razonable – al bien común.
Se entiende entonces, como ineludible la concurrencia disciplinar y el concurso decidido, consciente y organizado de los comunicadores/as para materializar la superación de desencuentros y el aseguramiento de la superación de las exclusiones.

III.           La incertidumbre que nos hará avanzar
Como se ha señalado, el reconocimiento y la superación de los desencuentros constituyen el motivo central del quehacer de la comunicación y los comunicadores/as; mucho más en una escena histórico-social con graves implicancias pero con hermosas expectativas por alcanzar el paradigma democrático como un horizonte concreto y cercano que alcance las justas aspiraciones de las mayorías sociales, como agentes y constructores de su propia historia.
Las expectativas están sobre la comunicación, nos corresponde estar a la altura de ellas, para eso debemos enfrentar nuestros propios desencuentros y responder con soluciones a por lo menos cinco situaciones:
- La fragmentación temática de las propuestas de desarrollo con la consiguiente pérdida del sentido de integralidad que requieren las propuestas de cambio social.  
- La despolitización de la comunicación, que la aleja de su carácter movilizador y de su capacidad de construcción ciudadana. Así como la desconexión entre desarrollo y democracia, donde ambos aparecen como opciones diferenciadas y optativas. 
- La marginación de la cultura de las propuestas de comunicación y del desarrollo. Escaso conocimiento de las dinámicas culturales y de los factores que la alteran.
- La visión acrítica del modelo de desarrollo económico hegemónico y de las nuevas configuraciones desiguales que produce la globalización.
- Desconocimiento del ciudadano como agente activo, complejo y heterogéneo.
Frente a estos horizontes habrá que seguir interrogando a la comunicación:
¿Qué tipo de formulaciones y propuestas en comunicación se deberían producir de tal manera que las diferencias sociales que se observan no se profundicen?
¿Qué tipo de formulaciones y propuestas en comunicación se deberían producir de tal manera que las diferencias que se observan pudieran superarse?
Interrogantes que las debemos contrastar necesariamente con nuestra realidad y desde los paradigmas cualitativos de la ciencia que nos invitan a profundizar en implicancias sociales concretas para despejar interrogantes y producir respuestas.



BIBLIOGRAFÍA
Alfaro, R. (1993). Una comunicación para otro desarrollo. Lima, Calandria.
------------. (2006). Otra brújula. Innovaciones en comunicación y desarrollo. Lima,  
Calandria.
Carbonel, L. (2012). Tesis: Carácter de las investigaciones en comunicación en las  
Universidades de Trujillo. Escuela de Ciencias de la comunicación, Universidad Nacional de Trujillo.
Cortina, A. (2009). Pobreza y libertad: erradicar la pobreza desde el enfoque de
Amartya Sem. Madrid, Tecnos.
Godenzzi, J. (2005). En las redes del lenguaje. Cognición discurso y sociedad en
los andes. Lima, Universidad del Pacífico.
Marques de Melo, J. (2009). Pensamiento comunicacional latinoamericano. Entre el
saber y el poder. España: Comunicación social, ediciones y publicaciones.
- Lozano, J. (2007). Teoría e investigación de la comunicación de masas. México:
Pearson Educación.
- Sem, A. (1993). Primero la gente: una mirada desde la ética del desarrollo a los
principales problemas del mundo globalizado. Barcelona, Deusto.
- Serrano, M. (2007). Teoría de la Comunicación, la comunicación, la vida y la sociedad.  España: McGraw-Hill.






[1] Expresión griega escrita por el filósofo estagirita Aristóteles en su obra Política (libro I), para hacer referencia a la naturaleza cívica de los hombres.
[2] Esta segunda pregunta es el punto de partida del comunicólogo catalán Manuel Martín Serrano para el desarrollo de su teoría de comunicación. Véase: Martín, Manuel (2007) Teoría de la comunicación. La comunicación, la vida y la sociedad, Madrid, Mc Graw-Hill.
[3] Al respecto buscar sobre teoría de la aguja hipodérmica o bala mágica.
[4] La Escuela de Frankfurt desarrolla la teoría crítica para analizar la sociedad moderna y sus implicancias en la vida de las personas.
[5] Ver sobre el modelo de comunicación en dos pasos de los teóricos Katz y Lazarsfeld.
[6] Se puede revisar la teoría de usos y gratificaciones.
[7] Se puede ahondar en el tema consultando por los estudios culturales de Birmingham.
[8] Marques de Melo sostiene que la afirmación de la mirada latinoamericana, reivindica la identidad sociocultural de los estudios de la comunicación en nuestra megarregión y enfrenta el tradicional complejo del colonizado. (2009: 25-26)
[9] El 95% de las investigaciones de las Escuelas de Ciencias de la comunicación de las Universidades trujillanas son cuantitativas, según lo demuestra la tesis de Carbonel, L. (2012)
[10] Economista indio, galardonado con el premio Nóbel de economía (1998), proponente del modelo de desarrollo humano.
[11] Cursiva agregada intencionalmente para resaltar el concepto.
[12] Se resalta en negrita las palabras que explicitan un componente comunicacional.

24 de septiembre de 2014

EL LENGUAJE COMO INSTRUMENTO DE DOMINACIÓN

Comprender al lenguaje como tecnología ayuda a percatarse del uso que se hace de él, a entender que en sí mismo está por encima del bien y del mal. 

Cuando asumí esta idea, entonces, entendí cómo era posible que el habla culta, pulcra y bien elaborada sea usada para promover, mantener y profundizar condiciones de dominación mental y de todo tipo. Ejemplos de ello los encontramos en la historia, grandes oradores se han servido de su capacidad expresiva para manipular, adoctrinar y domesticar a multitudes. 

Entonces, también me cuestioné sobre las observaciones y críticas – en su mayoría altisonantes y con no poca carga discriminatoria – que se les hace a las personas que "no hablan bien". No se distingue la procedencia de las personas, aspecto que marca el habla individual de cada uno. Si alguien procede una comunidad rural que cuenta con características propias de expresión, seguro que marcará su manera de hablar. Habrá personas que “aprendan a hablar” y para ello tendrán que desaprender su propia palabra porque de lo contrario serán juzgados y categorizados como personas incultas y no aptas para asumir responsabilidades reservadas para personas de habla culta.

El lenguaje tiene una carga simbólica que la mayoría no sabe distinguir y por ello podemos sumarnos a una corriente que categoriza a las personas según cómo se adecuan al status quo oral y social. 

Si trasladáramos la atención puesta en la corrección del habla a la corrección de los actos, otro sería nuestro tema. Los pensamientos y convicciones no sólo se traducen con el lenguaje oral, es más a veces no hay palabras para expresarlos; pero nuestras acciones y actitudes son las que finalmente los concretizan.

17 de mayo de 2014

RETOS PARA EXAMINAR LA RELACIÓN DE MUJERES Y TRABAJO DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO

La mesa redonda sobre mujeres y trabajo, organizada por el Centro de Comunicación Avanzada y la Alianza Francesa de Trujillo fue un espacio que nos permitió conocer de manera más precisa las condiciones laborales de las mujeres de La Libertad.

Las estadísticas, siempre frívolas, muestran una aparente mejora en el acceso al empleo, pero el análisis cualitativo nos lleva a considerar otros elementos que tienen que ver con la calidad de los empleos a los que acceden, las oportunidades que (no) se presentan desde el sector privado y desde el Estado y las diversas formas de discriminación de género que subyacen en las relaciones laborales.

El Centro Regional de Planeamiento Estratégico mostró estadísticas obtenidas de la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) 2012, confirmando varios temas, entre ellos que aún falta mucho por trabajar en cuanto a enfoque de género en las instituciones públicas, especialmente en las locales y regionales, sobre todo en las que construyen indicadores para analizar la situación del país y proponer políticas de desarrollo.

A pesar que el INEI ya elabora estadísticas desagregadas por género y se han considerado algunos indicadores que permiten interpretar la situación de las mujeres respecto a la de los varones, aún no se reconoce como aporte económico al país, el trabajo doméstico y el trabajo comunal que las mujeres realizan. En relación a ello, las estadísticas nacionales ofrecen un dato relevante al demostrar que el 80% del tiempo que se dedica al cuidado de adultos mayores y enfermos es ocupado por las mujeres, lo mismo que el mayor tiempo del trabajo en casa (40 horas semanales de las mujeres frente a las 15 que le dedica el varón).


La división sexual del trabajo no sólo ha asignado actividades de menor reconocimiento social a las mujeres sino también ha invisibilizado su aporte. No se reconoce la doble jornada laboral que muchas mujeres cumplen, participando de un trabajo asalariado y del cuidado de la familia. Y en el caso de las que se dedican de manera exclusiva al cuidado de los futuros ciudadanos del país, simplemente, aparecen como inactivas en las encuestas sobre empleo.

El Estado tiene un compromiso pendiente con la mitad de la población del país, debe garantizar condiciones para su desarrollo integral, regular condiciones justas de trabajo asumiendo su papel de garante de las libertades fundamentales de todos/as, fiscalizando a empresas privadas que abusan de la condición de género de las mujeres y les desconocen derechos ganados  con luchas históricas. Seguimos teniendo mujeres trabajando más de 10 horas diarias en los campos agrícolas con salarios precarios y derechos vulnerados como el de libertad sindical.

Hay mucho por corregir en la estructura económica del país que afecta a los más vulnerables, no sólo a las mujeres. Por esta razón es importante que vayamos entendiendo y asumiendo la categoría sociológica de la interseccionalidad para entender las desigualdades sociales, dentro de ellas la de género, vinculándola  con otros elementos como la clase social, la etnia, la cultura, etc.

En esa medida entenderemos que el hecho de que más mujeres ocupen posiciones de poder no se explica en sí mismo como una solución a los problemas de subordinación, dependerá de la posición que asuman estas mujeres y de la bandera que levanten. No se trata únicamente de tener más puestos, dependerá de las condiciones laborales en las que se desenvuelven y si realmente estos trabajos se  presentan como oportunidades para su desarrollo y liberación o para la prolongación de nuevas formas de subordinación asalariada.

Hay hermanas muchísimo qué hacer, vamos avanzando desde diferentes frentes: la organización social, el ámbito político-partidario, el sindicalismo, la academia, la familia. El trabajo digno es un derecho no una cadena, es fuente de libertad no de opresión, tanto para los varones como para las mujeres.

25 de abril de 2014

COMUNICACIÓN PARA TRANSFORMAR EL MUNDO

P

aulo Freire, uno de los  más grandes pedagogos latinoamericanos de nuestro tiempo, nos enseñó que la palabra verdadera es aquella que transforma el mundo y que surge de la unión inquebrantable de acción y reflexión. Entonces comprendimos la importancia de descubrir nuestras palabras y de expresar el discurso que nos pertenece.


Esto podemos lograrlo siempre que generemos espacios de comunicación y diálogo en los que compartamos acciones y reflexionemos sobre ellas y sobre nuestro entorno; vale decir que debemos tener comunidad, sin ella o fuera de ella no podremos transformar el mundo. Esta tesis evidencia la radicalidad de la comunicación para el cambio social, así como su acción humanizadora.

“Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión” nos dijo Freire. De ahí que sea fundamental comprender que la comunicación tiene implicancias políticas y que debe contribuir a la formación de comunidades, así como al descubrimiento y la expresión de palabras verdaderas que transformen los órdenes injustos por nuevas condiciones de equidad.
La comunicación debe reemplazar al silencio y la imposición de ideas, contribuyendo a la organización social y a la formación de nuevos medios que recojan el discurso de comunidades silenciadas.


Este imperativo histórico nos plantea un reto en la formación de comunicadores/as sociales y en el ejercicio profesional. No podemos obviar la dimensión simbólica de la comunicación humana, capaz de crear y transformar, pero también susceptible de ser privatizada y manipulada. Seamos comunicadores/as capaces de decir la palabra verdadera y sobre todo capaces de facilitar el descubrimiento de los discursos auténticos de las clases y grupos sociales históricamente marginados. Revitalicemos la comunicación que transforma el mundo. 

Imágenes tomadas de:
http://vanderlanpedagogo-vanderlan.blogspot.com/2011/05/paulo-freire-um-educador.html
 http://proyecto36cerodesnutricion.blogspot.com/2011_05_01_archive.html 

6 de julio de 2013

EL PESO CULTURAL DEL EMBARAZO DE ADOLESCENTES

Afrontar de frente y sin esquivos el tema del embarazo adolescente y de las difíciles implicancias que tiene para las futuras madres, es reconocer que tal problemática es la punta de un iceberg profundo.

La estructura patriarcal que conserva nuestra sociedad, establece el ámbito doméstico y de crianza de los hijos/as como un espacio propio de las mujeres, eximiendo a los varones de su responsabilidad con los hijos/as. Por tanto, cuando una adolescente queda embarazada es ella quien asume la carga de tal situación. Dicha carga no es sólo material, sino sobre todo, simbólica.

Al quedar embarazada la adolescente no sólo asume la complicación de su futuro por la posibilidad de deserción escolar y la reducción de sus posibilidades  de profesionalización y, por tanto, de autonomía económica. Sino, además debe lidiar con el juicio social que la señala como culpable de su situación. El embarazo adolescente está cargado simbólicamente de prejuicio, de rechazo y hasta de acusación moral.

Ambas situaciones empujan a las madres adolescentes a pauperizar su condición, terminan siendo víctimas de una sociedad que lejos de brindarles respaldo, en muchas ocasiones les cierra las puertas.

Es necesario reconocer que las madres adolescentes son sujetos de derecho, que no deben ver obstaculizado su proceso educativo, que no deben quedar al desamparo ante el abandono de sus parejas, que no deben ser marginadas en ninguna situación.

Hay mucho por trabajar culturalmente para que su desarrollo no se limite. Empecemos cuestionando los patrones machistas que reducen el rol social de las mujeres, encasillándolas en estereotipos femeninos de belleza, de aspiraciones como el de sentirse realizadas siendo madres o encontrando el “príncipe azul” que les cambiará la vida.


Promoviendo una nueva construcción social de la feminidad, desde la infancia, podemos contribuir al empoderamiento y autonomía de las adolescentes, para que sean más dueñas de sí mismas y puedan afrontar con madurez esta etapa, previniendo embarazos no deseados.

7 de marzo de 2013

RECUPERAR EL CONTENIDO POLÍTICO DEL DÍA DE LA MUJER


El día internacional de la mujer tanto como el feminismo tienen, en sus antecedentes y orígenes, una gesta política.

De hecho, fue en 1910 durante la Internacional Socialista, reunida en Copenhague, que se declaró por primera vez el Año Internacional de la Mujer Trabajadora, atendiendo la solicitud de Clara Zetkin, feminista y militante comunista alemana.

Al año siguiente en países como Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, se celebró por primera vez esta fecha que buscaba reivindicar los derechos de las mujeres y su participación en la política.

Echando un vistazo a la historia se aprecia la profunda significación política que tiene el día internacional de la mujer y el aporte desde las posiciones políticas de izquierda en la lucha por la emancipación femenina.

Son muchas las mujeres que participaron en esta tarea histórica. Pero sólo una más me permito referir por su vinculación con nuestro país: Flora Tristán, precursora del pensamiento feminista, cuyo paso por el Perú le significó la publicación de Peregrinaciones de una paria. Su posición política y su convicción feminista la convierten en una de las primeras mujeres en hablar de unión obrera, de la lucha de proletarios, inyectando a su feminismo un análisis de clase que luego daría lugar al feminismo marxista.

En homenaje a la génesis de estas luchas, es necesario revalorar el contenido político que el día de la mujer posee.

Sus esfuerzos, movimientos y luchas deben recobrar significación política. Así como el feminismo debe recuperar valoración social, salvándose de ser reducido a la noción de género, como insumo de intervenciones de promoción del ‘desarrollo’, desvinculada de su connotación política y transformadora.

Reflexionemos sobre nuestra condición política y las posibilidades que tenemos para enfrentar las relaciones de dominación y subordinación en un sistema capitalista globalizado. Honremos a esas mujeres que se politizaron, que se enfrentaron a las estructuras de dominio, que produjeron grandes transformaciones con sus luchas.

Recuperemos el valor de la política,  no temamos la militancia, ganemos el espacio público, definamos nuestras propias agendas, cuestionemos las relaciones de poder, reavivemos el feminismo, cuidando que nos acompañe el sentido crítico, sin que nos confundan los discursos de gobiernos y posiciones neoliberales que con sutileza se han apropiado y han instrumentalizado el lenguaje y las propuestas históricamente reivindicadas por  posturas críticas.  

Feminismo, política, pensamiento crítico no son malas palabras. Aunque pueden tornarse peligrosas para el statu quo.

2 de marzo de 2013

CUANDO SE AGOTAN LAS IDEAS, LA BARBARIE SE IMPONE

Por: Eliana Pérez Barrenechea[i]
Cuando estamos cerca de la reflexión y debate sobre los procesos de desarrollo y transformación social, comprendemos que hay causas no sólo internas sino también externas, que hay problemas no sólo prácticos sino también estructurales, que la asistencia no es solución sino un paliativo así como las respuestas no vienen desde afuera sino están dentro del seno social, de nuestra entraña. Entonces también podemos distinguir que la violencia social, la delincuencia organizada, el pandillaje juvenil, no son problemas por sí mismos, sino consecuencia de una multiplicidad de factores, pero especialmente “hijos” de un sistema violento, excluyente, corrupto.
Estando esta referencia cercana al sentido común, me pregunto cómo es que las soluciones que se reclaman sólo están relacionadas a elevar la cantidad de policías en las comisarías (y por eso ahora los gradúan prematuramente), a solicitar más armamento, estados de emergencias para que el ejército intervenga, penas de muerte, escuadrones de la muerte, matar delincuentes. Pero, acaso, no distinguimos que esas han sido las medidas y sin embargo, el nivel de inseguridad y violencia sigue en incremento.
Y como a nuestras autoridades se les agotaron las ideas, ahora piden lecciones de seguridad democrática. Nuevo término que pronto será más recurrente en el discurso contra la delincuencia, sobre todo, luego de escuchar las lecciones de su mentor, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe.  
Ojalá quienes se encargan de legitimar la gestión turbia de Uribe con esta invitación a nuestra ciudad, sepan cómo explicar a la ciudadanía consciente las verdaderas razones por las cuales traen a un personaje que se le vincula con la organización de grupos paramilitares, con el escándalo de los "falsos positivos" (civiles inocentes asesinados por el ejército colombiano a los que hacían pasar por guerrilleros) y con la narcopolítica (su jefe de seguridad durante su gobierno acaba de ser condenado a 13 años de prisión tras probarse y confesar su colaboración con el narcotráfico).
Quiero entender cómo es que 400 alcaldes se reunirán para escuchar al presidente de la policía secreta (DAS), al de las puertas abiertas para las bases militares norteamericanas y el de los 2,4 millones de desplazados que se contabilizaron durante su mandato. El mismo que tiene una denuncia ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad durante su gobierno.
El expediente Uribe en persona en la casa del pensamiento ilustrado y libertario de Bolívar y Sánchez Carrión, nada más paradójico. Sólo espero, como ciudadana liberteña y como egresada de la Universidad Nacional de Trujillo, que las autoridades políticas y académicas no deshonren el nombre de sus instituciones ni el de la ciudadanía que representan, otorgándole reconocimientos en nombre de una comunidad que no le reconoce ni le respeta.
Finalmente, ya que se hablará de la política de seguridad democrática implantada por Uribe en Colombia, no debe dejarse de mencionar que dicha estrategia está por demás relacionada con la “doctrina de seguridad nacional” promovida por Estados Unidos desde la guerra fría con el objetivo de modificar la misión de las fuerzas armadas de nuestro países latinoamericanos y orientarlos  a garantizar el “orden interno”, con el fin de combatir aquellas ideologías “peligrosas”.
Y a propósito de nuestro visitante, espero que también se hable del poder del narcotráfico y su influyente relación con el crimen organizado y la violencia social, cada vez más evidente en nuestra ciudad, en nuestro país y en nuestra política.



[i] Licenciada en Ciencias de la Comunicación, maestra en administración y gestión del desarrollo humano y doctoranda en Ciencias del Desarrollo Social.

Caricaturas tomadas de:
http://toscanocaricatura.blogspot.com/2012/07/seguridad-democratica.html
http://redrevuelta.wordpress.com/caricaturas/